Extraordinario el delantero de boquita. Genio, crack, fenómeno, fuera de serie...¿Habrá otro goleador en el mundo tan efectivo? Su lentitud de movimientos y su técnica no tan depurada con la bola provocan risas socarronas en los hinchas rivales y hasta burlas. De burro para abajo le dicen de todo. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. El Loco, una máquina de pulverizar récords, ya dio suficientes muestras de su capacidad goleadora. De cabeza, de zurda, con la de palo, con las dos juntas, hasta en muletas... Ayer, el Jalisco de Guadalajara fue testigo de otra noche heroica del 9: tres goles en 19 minutos para poner a Boquita nuevamente en las semifinales de la Libertadores. ¿Y ahora qué van a decir?Martin es un crack porque define como los dioses. Y tiene unos cuantos méritos: 1) No se pone nervioso jamás. Puede fallar pero frente al arquero demuestra una tranquilidad envidiable; 2) Es optimista por naturaleza. Va siempre al rebote, a la segunda jugada, es como si pensara que la pelota, aunque no parezca, le va a llegar; 3) Tiene un sexto sentido. Intuye hacia dónde va la jugada. Ese sentido de ubicación no se trabaja en la semana, es innato; 4) Tiene variantes. Sus goles son una muestra. En el primero, giró y le dio de zurda. En el segundo, le dio de derecha, cruzado. Y en el tercero, tiró una vaselina de luxe para los que le exigen pies sensibles.Hasta ahora había convertido tres goles en cuatro ocasiones pero en el plano local (y en dos oportunidades hizo cuatro). Pero claro, lo de ayer tiene otro gusto. Por la instancia y por la dificultad que significaba ir a Guadalajara con la obligación de ganar. En la primera clara que tuvo, la mandó a guardar. Picó de derecha a izquierda, como marcándole el pase a Román, quien la metió profunda. A la carrera, Martín hizo un medio giro y le dio de zurda, no tan fuerte. La bola pegó en Bava y entró pidiendo permiso.Con ese gol, se abrieron aún más los espacios. Y el segundo llegó en una jugada de contra. Martin picó desde su propio campo. Román buscó largo a Palacio, éste se metió en el área, esperó y se la sirvió a Martín, quien entraba tocando bocina, libre de marcas. El Loco acomodó su cuerpo y le dio con la derecha, cruzado. 2-0 y a festejar de cara a todos los hinchas de Boquita que viajaron desde Buenos Aires.Si algo le faltaba, a esa altura, era meter ese golazo, el tercero de su cuenta y de Boquita. Con confianza, Martín se animó a tirar una vaselina, tras recibir el pase de Pochi Chávez. Miró al arco y le dio de zurda, para que la pelota se colara en el segundo palo. El festejo lo dijo todo: Martin se fue haciendo señas con sus manos como diciendo 'qué gol que hice'.

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